Nuestro análisis de mayor y mejor uso es un proceso riguroso y basado en datos, diseñado para identificar el uso más rentable y legalmente admisible de un inmueble. Ofrecemos recomendaciones claras y accionables, alineadas con la realidad del mercado y con los objetivos estratégicos de nuestros clientes.

Comenzamos con una revisión exhaustiva de todas las restricciones legales y normativas, incluidas la calificación urbanística, los códigos de edificación, la normativa medioambiental y las limitaciones registrales. Esta fase determina el conjunto de usos legalmente admisibles para el emplazamiento.
Nuestro equipo evalúa a fondo las características físicas del inmueble, como su tamaño, forma, topografía y accesibilidad. También analizamos el entorno, incluidas las infraestructuras, los usos del suelo colindantes y el carácter del barrio, para determinar los escenarios de desarrollo físicamente posibles.
Para cada uso viable desde el punto de vista físico y legal, realizamos un análisis de demanda específico para comprobar si cuenta con suficiente respaldo del mercado. A continuación, elaboramos modelos financieros que proyectan los costes de desarrollo y los ingresos potenciales, e identificamos qué usos son financieramente viables.
Por último, sintetizamos las conclusiones de las fases anteriores. El uso legalmente admisible, físicamente posible y financieramente viable que genera el mayor valor residual del suelo o la mayor rentabilidad global del proyecto se identifica como el mayor y mejor uso. Nuestro informe final ofrece una justificación sólida de la recomendación, acompañada de un análisis de sensibilidad y una hoja de ruta estratégica de implantación.
Estrategia inmobiliaria
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