Servicios digitalizados de principio a fin.
Ayudamos a los gobiernos a digitalizar los servicios de los que dependen el sector inmobiliario y la construcción —licencias, registro de la propiedad, autorizaciones y datos de activos— para que el capital se mueva a la velocidad de la decisión, no de la cola.

En la mayoría de los mercados en los que trabaja Heirstone, la restricción determinante para la inversión inmobiliaria y en construcción no es el capital ni la demanda. Es el tiempo y la incertidumbre que median entre la decisión de invertir y la obtención de una licencia, la inscripción de un título o la ocupación legal de un activo. Por eso, la transformación digital de esos servicios no es un programa informático: es infraestructura económica.
Un promotor vive su relación con el Estado como una única secuencia: adquirir el suelo, acreditar la titularidad, obtener la licencia, construir bajo inspección, inscribir y ocupar. La Administración la vive como competencias separadas repartidas entre varias instituciones. Una reforma que se limita a digitalizar cada competencia por separado deja la secuencia exactamente igual de larga. Nuestro trabajo parte de la secuencia, no del organigrama.
Ministerios de vivienda, planificación y obras públicas; municipios y autoridades de control de la edificación; registros de la propiedad y catastros; autoridades de desarrollo y de zonas económicas especiales; y los promotores públicos y organismos de infraestructuras que gestionan grandes carteras de obra pública.
Es el rediseño y la digitalización de los servicios públicos de los que depende la actividad inmobiliaria y constructora: licencias de obra y permisos de construcción, registro y transmisión de la propiedad, control de cumplimiento e inspección, y los datos de activos generados por la obra pública. El objetivo no es un portal, sino un camino más corto y previsible desde la decisión de inversión hasta el activo terminado, respaldado por un registro público fiable.
Asesoramos. Nuestro trabajo abarca el diagnóstico, la reforma de procesos y normativa, el diseño del servicio objetivo, la arquitectura funcional y la estrategia de contratación y despliegue: las decisiones que determinan el éxito de una inversión en plataformas. Somos deliberadamente independientes de cualquier proveedor o plataforma, y trabajamos junto a los integradores de sistemas que construyen y operan la solución.
Porque, por lo general, el proceso subyacente se digitaliza en lugar de rediseñarse. Si cuatro departamentos exigen el mismo documento y revisan de forma secuencial, un formulario en línea se limita a trasladar esa secuencia a una pantalla. Una reducción significativa exige eliminar aprobaciones duplicadas, introducir vías de revisión basadas en el riesgo e integrar los registros que contienen la documentación acreditativa; por eso consideramos la simplificación normativa una condición previa y no una fase posterior.
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